Por encima de la herencia
Eran dos hermanos criados en el mismo hogar, cercanos entre ellos, pero muy distintos el uno del otro. Habían compartido la dura experiencia de crecer junto a un padre alcohólico, autoritario, irresponsable, el cual estuvo varias veces en la cárcel por creer vivir bajo su propia jurisdicción. El hermano mayor se convirtió en alcohólico, dejó la escuela y se casó.
Frecuentemente maltrataba a su familia, apenas trabajaba y en repetidas ocasiones tenía problemas con la policía. Cuando en una ocasión le preguntaron porqué actuaba de esa manera, él contestó: - Con un padre y una infancia como la que tuve, ¿Cómo hubiera podido ser distinto?
El hermano menor, a pesar de los problemas y dificultades, nunca dejó de estudiar, se casó y se convirtió en un atento esposo y en un buen padre. Era también un empresario exitoso que aportaba mucho a su comunidad. Un día, en una entrevista, le preguntaron a qué atribuía el éxito que en su vida había tenido, y respondió: - Con un padre y una infancia así, ¿Cómo hubiera podido ser distinto?
Amigo/a, ¿Cuál es tu herencia y cómo has decidido usarla?. Estas dos historias te muestran dos alternativas frente al maltrato que hayas podido sufrir en la vida. Tu puedes hacer que tu vida sea arruinada por las malas influencias y las experiencias vividas en el seno de tu familia; o tu puedes aprovechar estas circunstancias para revelarte contra las bajezas sugeridas por los sentimientos heridos y resentidos. Tu puedes convertir con la ayuda de Dios todas las malas experiencias en bendiciones de Dios para proyectarte hacia una vida de satisfacciones, logros y actitudes inmersas en la voluntad poderosa del Espíritu Santo; solo así podrás convertir tus fracasos en bendiciones. "Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito." (Romanos 8.28, DHH)
No te consumas en los pensamientos egoístas de refugiarte en los fracasos de otros. Pon tu mirada en las cosas de arriba, y no en las de la tierra. "Por lo tanto, ya que ustedes han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra." (Colosenses 3.1-2, DHH)
Finalmente: ¿Cómo has decidido usar la herencia que te dejaron…?
Pastor: Jorge