ACTITUD DE GANADOR
El mundo se mueve alrededor de las actitudes que adoptemos, algunas son impactantes y otras estresantes. Unas dejan huella y marcan un futuro ambicioso y otras dejan heridas dolorosas.
De tal manera que nuestras actitudes en todo lo que pensamos, decimos y hacemos, repercutirán siempre en nuestra actitud emotiva, afectando positiva o negativamente con quienes interactuamos. Por eso es importante tener en cuenta lo siguiente:
Cuando un ganador comete un error, dice: “Yo me equivoqué”, y aprende del error.
Cuando un perdedor comete un error, dice: “No fue mi culpa”.
Un ganador trabaja fuerte e inteligentemente, y aún así tiene más tiempo.
Un perdedor está siempre muy ocupado para hacer lo que es necesario.
Un ganador enfrenta, razona y supera el problema.
Un perdedor le da vueltas y nunca logra pasarlo.
Un ganador se compromete y actúa en consecuencia.
Un perdedor hace promesas pero no actúa y saca disculpas para no hacerlo.
Un ganador dice ante una tarea concluida: “Soy bueno, pero puedo hacerlo muchísimo mejor”.
Un perdedor dice: “Yo no soy tan malo como muchas otras personas”.
Un ganador escucha, comprende y responde proactivamente.
Un perdedor sólo espera hasta que le toque su turno para hablar y es reactivo a lo que los demás dicen.
Un ganador respeta y escucha a todas las personas y aprende de ellas.
Un perdedor se resiente con los que saben más que él y trata de encontrarles sus defectos.
Un ganador se siente responsable por algo más que su trabajo.
Un perdedor no colabora y siempre dice: Yo estoy cumpliendo con mi trabajo.
El apóstol Pablo desde su perspectiva de ganador dijo lo siguiente:
En Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres;”
Para Pablo es muy importante evaluar para quién estamos haciendo las cosas, puesto que esto determina la actitud que debemos adoptar. Desde luego todas las veces que hagamos conciencia, ¿para qué Rey estamos trabajando? Eso determina también con qué actitud asumimos la responsabilidad de lo que vamos a realizar. Si lo hacemos para el Rey de reyes y Señor de señores, seguramente, lo haremos de la mejor forma y con la mejor disposición. Pr: Jorge Osorio C.