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IGLESIA CRISTIANA DE RESTAURACION SUBA

PROTOCOLO ICR- SUBA (parte 2)

Capítulo 2

 

PROCESO DE SELECCIÓN

El objetivo de que haya un proceso de selección para el personal de trabajo en la Prevención del Abuso, es primeramente, que los miembros tengan confianza en que la Iglesia toma en serio la Prevención del Abuso, y segundo, la reducción de las obligaciones civiles de parte del personal y voluntarios en cuanto al abuso, así como la reducción de casos de abuso y la responsabilidad legal de la congregación al respecto.

La información del personal remunerado y voluntarios que se suministre a los pastores y líderes es indispensable para verificar si estas personas son, o no aptas para estar cerca de los niños.

Las personas que se presentan como candidatos a servir en algún ministerio de la iglesia, remunerado o voluntario, (Maestro de niños, de jóvenes, en la alabanza, etc.), serán mayores de 18 años y deberán someterse a un proceso de selección, el cual será tomado y verificado por los pastores de la iglesia.

 

El proceso de selección más efectivo incluye cuatro pasos: 1. Una solicitud escrita de parte de la persona que desea servir con niños o jóvenes, 2. Una entrevista personal, 3. Verificación de la información, 4.  Recomendaciones, y 5. Un certificado de antecedentes penales (Pasado judicial).  Mucho mejor, es conocer de mucho tiempo atrás a la persona:

 

SOLICITUD ESCRITA: ante todo cualquier persona que desee trabajar en cualquier Ministerio, antes de ser considerada a ocupar el cargo, debe haber sido miembro de la Iglesia al menos durante un año. El candidato deberá presentar (llenar), una solicitud escrita, que indique sus nombres y apellidos, número de documento de identidad, dirección de residencia, con quién o con quiénes vive, estado civil, experiencia y capacidades intelectuales acerca del ministerio a desempeñar, nombre y ubicación de dos personas adultas (no familiares) que puedan dar fe de él. Existe cierta información contenida en la solicitud y entrevista personal, que debe ser considerada como estrictamente confidencial; una pregunta clave confidencial en la solicitud podría ser: ¿Alguna vez fue acusado de abuso sexual o maltrato?. ¿Alguna vez fue abusado o maltratado sexual o físicamente?

Hay que tener en cuenta los casos de personas a quienes se les niegue un cargo, ya sea porque sus historiales no reúnen los requisitos, o porque estuvieron involucrados en algún caso de abuso; para esto la Iglesia debe tener un programa o un equipo ministerial pastoral para la atención de dichas personas, y así mismo, buscar asesoría legal cuando se instituya tal procedimiento.

 

VERIFICACIÓN DE ANTECEDENTES PENALES: Todo candidato deberá presentar un certificado judicial, expedido por las autoridades colombianas correspondientes, con un mes máximo de expedición.

 

ENTREVISTA: El postulante a un ministerio en la congregación, pasará por una entrevista ante los pastores de la congregación, los cuales le harán las preguntas que consideren necesarias y la aceptación estará a su criterio. En el caso de personas que vienen de otra congregación distinta de la Iglesia Cristiana de Restauración, se les exigirá una carta de transferencia firmada por los pastores de la iglesia de procedencia donde indique el motivo por el cual cambia de congregación. La carta debe indicar los datos de la iglesia y los teléfonos de sus anteriores líderes. Esta información debe ser corroborada por los pastores de la ICR con los pastores anteriores del candidato, mediante una entrevista personal, en la que no tiene nada que ver el candidato. Además, el nuevo miembro debe ser discipulado según las enseñanzas de la ICR y permanecer como miembro participante como mínimo un año. Terminada la entrevista, el entrevistador debe producir un resumen escrito de las respuestas del postulante.

 

RECOMENDACIONES: No es válida ninguna recomendación de parientes de la persona interesada en el cargo, porque sencillamente carecen de objetividad.  Los pastores pueden recibir recomendaciones de otras personas diferentes a familiares del candidato, ya sea por medio de una conversación personal o telefónica, o por medio de una carta. Ni el contenido de cartas ni de recomendaciones, debe ser revelado al candidato, a pesar de que él sabe quiénes editaron tal información. Toda información debe ser confirmada.

 

Para tener en cuenta:

Todo documento que contenga la información del personal que sirve o no en la iglesia, debe permanecer en los archivos de la misma, y se considera información confidencial; por lo tanto, será consultado únicamente por los pastores. Es necesario aclarar, que el proceso de selección de una persona al servicio de la congregación estará a cargo de los pastores de la misma.

Un postulante podrá ser rechazado por diversas razones: No haber completado algún paso en el proceso de selección; no proveer información y proveer información que luego se comprobó, era falsa; entre otras que los pastores consideren, son motivo de rechazo. En caso de alguna modificación o cambio en la información esta debe se actualizada.

 

Capítulo 3

 

CÓMO PROCESAR LAS DENUNCIAS:

 

Se debe tomar muy en serio cuando haya alguna sospecha o síntoma de abuso; probablemente los primeros en darse cuenta de estos síntomas serán los de personal remunerado y voluntarios. Igual se debe tomar la misma seriedad cuando un menor denuncie haber sido víctima de abuso. Cuando esto ocurra hay que tener en cuenta que ni voluntarios ni personal remunerado deben hacerse cargo del caso, ni mucho menos tratar de investigar; lo primero que deben hacer es recurrir a los líderes o pastores encargados del caso, y ellos acudirán a las directrices que han impuesto para procesar denuncias.

 

En cualquier caso, la Iglesia debe proporcionar entrenamiento y apoyo suficiente para que su personal remunerado y voluntarios estén capacitados para procesar denuncias en forma apropiada.

 

 

A continuación, una serie de pautas y directrices para saber cómo procesar una denuncia:

 

Todo voluntario o personal remunerado, recibirá capacitación con el fin de detectar señales o síntomas de abuso ya sea físico, emocional o sexual. Ellos deben estar capacitados incluso para detectar cuándo el abuso es de parte de los padres de los niños.

Cuando algún voluntario o personal, observe o detecte alguna señal, o sea informado de algún caso de abuso, deberá informarlo inmediatamente a los pastores de la iglesia que en este caso son los más competentes para recibir este tipo de información. Si la denuncia es hacia algún Pastor o líder de alto rango, se debe informar a otros pastores de la misma congregación.

Es importante tener en mente evitar a toda costa presentar la denuncia a las autoridades de la iglesia que podrían proteger al acusado, ya sea por parentesco o por otros intereses. En dicho caso se debe hacer la denuncia ante autoridades imparciales.

 Si un niño presenta alguna señal de abuso, es bueno preguntarle la causa de dicha señal, pero en ningún modo tratar de interrogar al niño. Si un niño cuenta que ha sido abusado, los pastores o las personas encargadas deben redactar un informe con fecha exacta detallando las cosas que dijo el niño al momento de contar que había sido abusado. De este modo los pastores de la iglesia, o un miembro del personal remunerado que sirve en la misma, podrán notificar y denunciar ante las autoridades competentes dentro de las veinticuatro horas de conocerse los hechos (Policía, Fiscalía, Comisarías de familia), todo caso de abuso. De la  misma manera se debe animar a los padres del menor a que procesen una denuncia para que ésta sea mucho más rápida.  Al mismo tiempo, (pastores, líderes y padres de familia), acudir a aquellas instituciones que pueden dar protección al menor (Bienestar Familiar, o alguna otra institución encargada,  no solo de la protección del menor, sino también de ayudar en el proceso de restauración y recuperación emocional).  Estas instituciones también ayudarán a procesar una denuncia.

En todo caso, serán las autoridades competentes, las encargadas de la investigación del proceso, como de la condena del causante del abuso o su absolución. Hay que tener en cuenta que cuanto más rápido sea el procedimiento después de haber detectado una señal de abuso o de haber comprobado un hecho, mucho más rápida será la ejecución del proceso y otros aspectos implicados en el hecho.

Así mismo, sin importar quién sea el acusado, la iglesia debe proveer consejería pastoral al menor y a su familia tan pronto como las autoridades inicien alguna investigación. A veces el acusado puede ser el mismo padre de familia; en este caso las autoridades competentes deben hacerse cargo del caso. La iglesia debe estar informada y actualizada en cuanto a las leyes locales acerca de cómo presentar denuncias. En algunos países las personas que no denuncien, corren el riesgo de incurrir en responsabilidad civil, en caso de que ellos sepan que existen síntomas de abuso. Por otro lado, un informe falso o inapropiado puede también crear responsabilidad civil.  Se recomienda que la Iglesia se capacite y verifique junto con abogados, las legislaciones locales para saber qué acarrea el hecho de procesar una denuncia, y la responsabilidad civil que ésta demanda, al momento de informar sobre casos de abuso.

En caso de un hecho comprobado de abuso sexual o maltrato de un menor, y sin importar quién haya sido el causante, se debe tener copia escrita del caso expedida por las autoridades competentes y mantenerla guardada bajo llave en los archivos de la iglesia.

Una vez hayan sido comprobados los hechos y sentenciados por las autoridades, se debe notificar a la congregación, lo ocurrido por parte del causante. Esta notificación debe efectuarse por los pastores o responsables de la congregación. En todo caso, se protegerá la intimidad e integridad de las víctimas y de todos los involucrados. Hay que tener en cuenta que este es un proceso que demanda de mucho trabajo constante y es un proceso emocionalmente doloroso en la restauración de las víctimas.

 

CÓMO EJERCER LA DISCIPLINA CUANDO EL CAUSANTE SEA UN MINISTRO O LIDER ESPIRITUAL

 

Reconocemos y admitimos que todo poder y autoridad viene de Dios (Rom. 13. 1, 2).

 

Así mismo, el ministerio y la autoridad de los pastores y líderes espirituales es concedida por Dios (Hech. 20. 28) en el contexto de la congregación local, y ha sido aceptado por la misma. Por lo tanto, todo pecado, especialmente el de abuso sexual, es una violación a la confianza depositada en ellos por Dios y por su iglesia.

 

Se ha reiterado, que el abuso sexual hacia un menor por parte de un líder espiritual, se efectúa mediante el uso del poder y posición que ostenta, en un contexto de engaño e indefensión del menor. En consecuencia se tendrán en cuenta los siguientes criterios:

La investigación, condena o absolución estará a cargo de las autoridades competentes.

La iglesia en cabeza de sus pastores retirará al causante de su ministerio, pero le extenderá la gracia de Dios y buscará de manera inmediata ayuda terapéutica para su restauración y sanidad. Los costos del proceso terapéutico podrían ser asumidos por la congregación. La iglesia se reserva el derecho de volver a colocarlo en su ministerio, siempre y cuando no sea con los menores y dependiendo del informe de la institución o persona encargada de su proceso de restauración. Así mismo, se notificará a otras iglesias o entidades, cuando el causante se traslade a dichas entidades.

 

 

ACLARACIONES:

 

Este protocolo, es una norma de disciplina que orienta el desarrollo, el proceso y la aplicación del ministerio cual éste sea, y en ninguna manera estará por encima de la autoridad de la Biblia.

 

 

Bibliografía tenida en cuenta:

 

Beth Swagman, Cómo prevenir en la iglesia el abuso sexual y el maltrato de menores, Grand Rapids, Michigan, Libros Desafío, 1997

Carolyn Holderread Heggen, Abuso sexual en los hogares cristianos y la iglesia, Ediciones Clara, Bogotá, 2002

Fundación el Renuevo, El abuso sexual en contextos religiosos, Bogotá, enero 30 y 31 de 2009

…………………………………, El maltrato, un monstruo que hay que erradicar de los contextos religiosos, Bogotá, septiembre 12 de 2009

Catalina Moscoso de Díaz, Prevención, detección y primer camino a la restauración del abuso sexual en contextos religiosos, Bogotá, 2009

CÓMO PREVENIR EN LA IGLESIA EL ABUSO SEXUAL Y MALTRATO DE MENORES, Capítulo 3: Directrices para procesar denuncias. Página 37

Ibíd., Capítulo 3: Directrices para procesar denuncias. Página 38

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