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IGLESIA CRISTIANA DE RESTAURACION SUBA

A QUIEN ADMIRAS

25 Julio 2011 , Escrito por Pastores: Jorge y Amparo

Las limitaciones físicas, no son impedimentos para que vuele tu alma”

Tengo mucho cansancio físico, mi mente ya casi está a punto de cerrar el circuito pero sabes?, no quise abandonarme en la seducción de mi cama sin antes compartir con cada uno de ustedes lo que acabo de presenciar.

Solo que antes de iniciar mi relato, quiero hacerte de una forma muy individual y personal la siguiente pregunta, ¿Tú a quién admiras?

Bien, seguramente las respuestas varían y eso está perfecto, cada uno de nosotros tenemos ídolos, y al decir ídolos no me refiero exclusivamente a esos que se paran en un escenario y nos entretienen al compás de su danza y canto de su voz… Me refiero a esas personas que en realidad admiramos por su perseverancia, sus valores hacia el prójimo, hacia la vida.

Bien, hoy esta mañana regresaba a mi casa después de haber culminado mi guardia de la noche anterior, fue una noche muy productiva pero también agotadora, ya lo que quería, era cama, justo al estar preparándome para abandonarme en los brazos del descanso, recibí una llamada del 45 (hospital) donde me avisaban que el Sr. Rdgz Nieto (mi paciente) había sufrido un derrame cerebral y me tuve que ir nuevamente al 45…

Cuando venía de regreso a mi casa, manejando al compás del tráfico me percaté que en la acera, al lado derecho iba una persona, su paso era lento, mostraba una cojera obvia, y se veía que era prácticamente imposible para ella lograr un paso, iba sostenida por un bastón… de pronto, al empezar el cruce el bastón no fue suficiente para aguantar su paso causando que esta persona se desvaneciera y cayera al suelo. Los autos que venían al lado contrario de la calle, se detuvieron, pero qué crees? Ninguno se bajo, qué triste verdad? Son estas cosas las que te hacen reflexionar y meditar en si realmente tenemos caridad humana hacia nuestro prójimo.

Esperando a que el semáforo se tornara en verde, apagué mi auto y justo cuando estaba a punto de salirme a socorrerla algo me detuvo, esta persona mostraba signos de poco a poco ir levantándose… con mucho esfuerzo, pero logro ponerse de pie, cuando yo llegué hasta ella, le pregunté si estaba bien (creyendo que estaría afligida y en dolor) esta persona me recibió con una gran sonrisa y me dijo “cada día es un poco más difícil” y me guiñó un ojo, su boca emanaba una dulzura y paz increíble cuando sonreía.

Cuando la ayudé a cruzar la calle, más bien la acompañé (porque no me permitió tomarle su hombro), me dijo, ”gracias muchacho, aquí me pongo a esperar el camión que pasa por mi colonia” le pregunté donde vivía y me contestó que en las huertas, le ofrecí llevarla, al principio no quería aceptar, le mostré mi cédula y le dije que era médico y que podía confiar en mi, ella aceptó.

Rumbo a su casa íbamos charlando, me platicó que desde niña padece de ataques epilépticos entre otras cosas que le han impedido desarrollar una vida normal.

Que día a día es mucho más difícil para esta persona levantarse pero lo hace porque sabe que a pesar de las adversidades que la enfrentarán en la calle, también se enfrentará con el éxito y la satisfacción de haber recorrido por lo menos un kilómetro, porque este significa “un kilómetro más de vida a su vida”.

Al despedirme de ella, me dijo lo usual “que Dios te bendiga” y si les confieso algo, nosotros como médicos estamos acostumbrados a esa frase, día y noche no la repiten pero sabes algo? Esta frase este día me llenó. Me llenó en todos los aspectos, te voy a decir por qué…

Cuántos de nosotros muchas veces nos levantamos solo porque tenemos que enfrentar retos en nuestros trabajos, porque tenemos que hacerlo, porque tenemos que cumplir con nuestras “responsabilidades” que implica nuestra vida cotidiana? Lo hacemos incluso en ocasiones renegando y diciendo“ en la mente, ya nuevamente Lunes, que fastidio” o incluso nos enojamos porque en ocasiones no podemos hacer esto o lo otro por falta de tiempo o quizá porque esto, porque lo otro y tristemente caemos en la “es que fobia”.

Amigos, hay millones de seres, de personas dignas de admiración, porque a diario luchan con sus propios cuerpos que lejos de ser una ayuda son (y perdón por la expresión) una carga para ellos, pero un aliciente para su alma.

Millones de personas que aun sin poder prácticamente bajar un pie de la cama para vestirse, para caminar a sus lugares de trabajo, son personas que tienen una fuerza interior increíble, que sacan a diario la garra, la fuerza y el potencial para luchar con la misma vida, personas que el simple hecho de ponerse un calcetín o subirse el pantalón, causa gran dolor a su cuerpo pero que al lograrlo, sonríen aun a pesar del dolor por que se dan cuenta de el dulce sabor que te deja el haber logrado algo que prácticamente creías imposible.

Algunos ni siquiera pueden, porque no tienen movimiento alguno en su cuerpo. Estas personas las cuales llamamos cuadripléjicos deberíamos llamarlas “poder-plégicos”.

Es curioso no? como son precisamente esas personas las que tienen el derecho a renegar son las que más felices son, las que más sonrisas muestran, y tu, yo, y el que me sigue, que estamos físicamente aptos para desempeñar cualquier actividad y enfrentar cualquier reto, muchas veces nos escondemos tras el temor, la amargura o la apatía eso solo por nombrar algunas cosas, que nos impiden ver la vida con optimismo y levantarnos diariamente desde abajo si es necesario para darle la frente en alto a la vida y luchar para que esta nos haga pedazos.

La próxima vez que veas a una personas con discapacidades físicas, o mentales, lejos de sentirles lástima, tenles respeto y admiración, porque son estas personas las que verdaderamente luchan a capa y espada diariamente con la vida, muchas veces solo para lograr algo tan sencillo como levantarse de su cama y dar unos pasos de vida a su vida…

Son estas las que verdaderamente entienden que “las limitaciones físicas, no son impedimentos para que vuele tu alma”    Colaboración de Andrés Eduardo México

¿Y tú, ahora a quien verdaderamente admiras? Tal vez admires a muchas personas, pero piensa si has descuidado y has dejado de admirar a aquellos que realmente merecen nuestra admiración. Hay muchos hombres que nadie admira, pero que han estado dispuestos a dar su vida y a pagar un precio muy alto por el reino de Dios, e incluso por los demás. Lo han dejado todo por predicar y han entregado hasta su tranquilidad y sus espacios privados para servir a Jesucristo, a  ellos yo quiero admirar. A esos que aun habiendo perdido su familia no se han doblegado ante las adversidades, a esos que más allá de las amenazas persisten en seguir predicando el evangelio de Cristo, a esos que a pesar de todas las crisis que han tenido que soportar siguen fieles a Dios, con la esperanza de alcanzar la promesa de nuestro Padre. El apóstol Pablo decía: 3  En nada damos mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en descrédito. 4  Al contrario, en todo damos muestras de que somos siervos de Dios, soportando con mucha paciencia los sufrimientos, las necesidades, las dificultades, 5  los azotes, las prisiones, los alborotos, el trabajo duro, los desvelos y el hambre.  6  También lo demostramos por nuestra pureza de vida, por nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, 7  por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros. Usamos las armas de la rectitud, tanto para el ataque como para la defensa.  8  Unas veces se nos honra, y otras veces se nos ofende; unas veces se habla bien de nosotros, y otras veces se habla mal. Nos tratan como a mentirosos, a pesar de que decimos la verdad. 9  Nos tratan como a desconocidos, a pesar de que somos bien conocidos. Estamos medio muertos, pero seguimos viviendo; nos castigan, pero no nos matan. 10  Parecemos tristes, pero siempre estamos contentos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parece que no tenemos nada, pero lo tenemos todo. 2 Corintios 6.3-10 Pr: Jorge Osorio C.

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